Posmachismo: el machismo que cambia para mantenerse igual

La desigualdad permite mantener privilegios para conservar el ejercicio de poder, de premiar, castigar e influir. En la actualidad, castigar y premiar a través del privilegio que ofrece ser hombre está mal visto, pero no así ejercer influencia sobre los/as otros/as. Existe una nueva corriente en la sociedad que se ha acuñado como posmachismo. Se trata de una nueva estrategia, una nueva forma de reivindicar la primacía tradicional de los hombres, pero adaptada a la actualidad.

El posmachismo tiene una postura crítica frente al machismo tradicional y a las formas de poder que el machismo empleaba. Es una actitud que les permite seguir ejerciendo ese tipo de conductas, desde otras estrategias. El machismo, por tanto, ha cambiado para mantenerse igual. El posmachismo es una nueva forma de manifestar la preeminencia masculina, que aunque critica las formas tradicionales de machismo, construye discursos en contra de los argumentos que cuestionan el modelo tradicional de masculinidad.

Se sirve, fundamentalmente, de tres elementos:

  1. El cientificismo. Utilizar muchos datos para marcar distancias con el feminismo, al que presenta como ideología, frente a su postura supuestamente “objetiva”, basada según éste en la realidad, la ciencia, no de posiciones ideológicas. Utiliza esta estrategia para legitimarse o presentarse con mayor legitimidad.
  2. El interés común. Sus argumentos no van dirigidos a un solo colectivo, frente al feminismo, que según los defensores del posmachismo está segmentado y va dirigido a las mujeres.
  3. Posición neutral. Se sirve de una supuesta neutralidad para dar fuerza a su argumento. Ejemplos de esto es el caso del SAP (Síndrome de Alienación Parental), utilizar a los hijos en contra del otro progenitor, en casos de separación o similar. Se habla de cómo la mujer utiliza este recurso, mientras que es potencialmente empleado por ambos miembros de la expareja.

Otro ejemplo de supuesta posición neutral está relacionado con la manipulación de las denuncias de maltrato. Interpreta que el hecho de que un 30% de denuncias no sean condenatorias significa que se trata de denuncias falsas. Lo que en realidad ocurre es que la mayoría de los hechos se producen en la intimidad, por lo que no hay suficientes pruebas que cuestionen la presunción de inocencia y, por tanto, no desembocan en condena.

Frente a la mutilación genital femenina, entre 2 y 3 millones de mutilaciones al año en el mundo (según Naciones Unidas), habla de que existen 10 millones de hombres mutilados genitalmente, por el hecho de practicárseles la circuncisión.

Se reivindica que la situación de los hombres también es negativa y, que por tanto, no se pueden emitir políticas hacia la igualdad, sino políticas hacia la sociedad en general.

La justificación de la violencia de género. Se habla de violencias por circunstancias, alcohol, drogas, desempleo, problemas psicológicos y, últimamente, a la inmigración. Argumentos que dan explicación a la violencia no como un problema social, sino como un problema asociado a circunstancias particulares, por tanto las medidas que defiende son medidas puntuales para que cambien los hábitos de esos hombres que de forma puntual se comportan de forma violenta, en lugar de promover políticas que fomenten una relación más igualitaria.